Recientemente, alguien me dijo que una persona estaba “fingiendo” sus problemas de salud mental. Cuando respondí que había problemas de salud mental en la familia de esa persona, la respuesta me sorprendió: “Exactamente ese es mi punto. ¿Cómo puede toda la familia tener problemas de salud mental?”
Lo que hizo aún más difícil escuchar ese comentario fue que vino de una persona con educación universitaria. La realidad es que las condiciones de salud mental pueden presentarse en varias personas de una misma familia. La genética puede desempeñar un papel, al igual que las experiencias de vida, los traumas, el entorno y otros factores. Tener familiares con enfermedades mentales no significa que una persona automáticamente desarrollará una condición, pero los antecedentes familiares pueden aumentar el riesgo.
Por lo tanto, si incluso personas con educación pueden cuestionar si las enfermedades mentales son reales, imaginen cuánto trabajo nos queda por hacer en comunidades donde la salud mental casi nunca se discutía.
En muchas familias latinas nos enseñaron a ser fuertes. No llores. Échale ganas. Ponte a trabajar. Reza. Y la fe, la familia y la resiliencia definitivamente pueden ser fuentes de fortaleza. Pero a veces ser fuerte también significa decir: “Necesito ayuda”.
La terapia y la salud mental son temas profundamente personales para mí. El mes pasado caminé en honor a mi hermano, quien murió por suicidio hace 15 años. Sé por experiencia propia que las enfermedades mentales no son algo que podemos descartar como una búsqueda de atención, una debilidad o algo que una persona simplemente tiene que “superar”. El suicidio es un grave problema de salud pública, y las condiciones de salud mental afectan a millones de personas en Estados Unidos.
Entre los adultos hispanos específicamente, datos federales recientes estiman que aproximadamente uno de cada cinco experimentó una enfermedad mental durante el año anterior.Tenemos que dejar de hablar en voz baja sobre la salud mental. Tenemos que dejar de juzgar a las personas por recibir terapia, tomar medicamentos o admitir que no están bien. Y, sobre todo, tenemos que creerles cuando nos dicen que están pasando por momentos difíciles.
Porque a veces esa persona que todos creen que está “fingiendo” está esperando desesperadamente que alguien finalmente la tome en serio. La salud mental es salud. Empecemos a tratarla como tal.
Si tú o alguien que conoces está atravesando una crisis de salud mental o de suicidio en Estados Unidos, llama o envía un mensaje de texto al 988 para recibir apoyo gratuito y confidencial las 24 horas del día, los 7 días de la semana.
Rosa Julia Parra
Fundadora, Palo Magazine
palomagazine.com


