El Camino Detrás de los Logros de Johanny Cepeda-Freytiz
PALO: Has vivido en la ciudad de Nueva York, la República Dominicana y Reading. Mirando hacia atrás, ¿qué experiencias moldearon más a la mujer y líder que eres hoy?
JCF: Crecer entre Nueva York, la República Dominicana y Reading ha moldeado cada parte de quien soy. En la República Dominicana, aprendí sobre la resiliencia desde muy temprana edad. Vivíamos con electricidad que iba y venía y con acceso limitado al agua corriente. Aprendí a lavar ropa a mano y a cocinar antes de llegar siquiera a la adolescencia.
Cuando regresé a Nueva York, descubrí mi pasión por servir a los demás. Trabajar con niños, jóvenes y familias me enseñó que la comunidad no es simplemente el lugar donde vives; son las personas cuyas vidas ayudas a transformar.
Cuando me mudé a Reading, buscaba algo diferente: una comunidad unida donde pudiera estar más presente como madre a tiempo completo. Por eso abrí Mi Casa Su Casa Café. Me permitió ganarme la vida, mantener a mis hijos cerca y continuar sirviendo a mi comunidad.
Mirando hacia atrás, no estaba simplemente construyendo un negocio; estaba construyendo la vida que quería: una donde la familia, el propósito y el servicio pudieran existir bajo el mismo techo.
PALO: Mi Casa Su Casa Café se convirtió en mucho más que un restaurante. ¿Qué significa para ti ese capítulo de tu vida hoy?
JCF: Mi Casa Su Casa Café nunca se trató solamente de comida. Fue la intersección de todo lo que amaba y valoraba en esa etapa de mi vida.
Lo que comenzó como un café/restaurante se convirtió en mucho más. Se convirtió en un lugar donde personas de todos los ámbitos de la vida se reunían para conectar, celebrar, llorar, soñar y construir. Organizamos campañas de registro de votantes, reuniones comunitarias, noches de micrófono abierto, baby showers, quinceañeras, fiestas de Sweet 16, bodas, recepciones funerarias y celebramos innumerables momentos importantes.
Una de las mayores bendiciones fue compartirlo con mi papá, “Papi”, quien era nuestro chef. Verlo poner todo su corazón en cada plato y en cada interacción reforzó algo que he llevado conmigo desde entonces: las personas pueden recordar lo que les serviste, pero nunca olvidarán cómo las hiciste sentir.
Mi Casa Su Casa Café, que significa “Mi Casa es Su Casa”, se convirtió exactamente en eso.
Mucho antes de ser elegida para un cargo público, aquel pequeño café me enseñó lo que realmente significa servir a la comunidad: escuchar, construir relaciones, crear oportunidades y asegurarse de que todos sepan que pertenecen.
PALO: Tu herencia dominicana es claramente una parte importante de quién eres. ¿Qué valores de tus padres continúan guiándote?
JCF: Mi herencia dominicana comienza con mis padres, Don Luis y Doña Ana. Ellos me enseñaron que la fe es lo primero, que la familia lo es todo y que el trabajo duro no es negociable.
Me inculcaron un profundo orgullo por mis raíces y la responsabilidad de nunca olvidar de dónde vengo, sin importar hasta dónde me lleve la vida.
Esos valores continúan guiando mi manera de liderar: con humildad, compasión y un corazón de servicio. También me enseñaron que cuando tienes éxito, no cierras la puerta detrás de ti; la mantienes abierta para la próxima persona.
Ese es el legado que intento vivir todos los días.
PALO: Has sido educadora, empresaria, defensora de la comunidad, voluntaria en organizaciones sin fines de lucro y ahora servidora pública. ¿Qué te ha enseñado cada capítulo?
JCF: He aprendido que los títulos van y vienen, pero el propósito permanece. Cada capítulo de mi vida me ha preparado para el siguiente.
La educación me enseñó a creer en el potencial de las personas. El empresariado me enseñó a construir comunidad. El servicio público me ha dado el privilegio de convertir la compasión en acción.
En el fondo, sigo siendo la misma persona que siempre he sido: una líder al servicio de los demás que cree que si Dios te ha bendecido con un asiento en la mesa, es tu responsabilidad hacer espacio para alguien más.
Al final del día, no me despierto pensando en títulos o logros. Me despierto haciéndome una simple pregunta: ¿A quién puedo hacerle la vida un poquito mejor hoy?
PALO: Tu padre te dio el lema “Querer es Poder.” ¿Cómo ha influido esa filosofía en tu vida?
JCF: La frase “Querer es Poder” viene de mi padre. Todavía puedo escuchar su voz diciéndomelo. Él me enseñó que todo sueño comienza con un deseo, pero el deseo por sí solo no es suficiente. Si realmente quieres algo, estableces la meta, trabajas por ella y te niegas a permitir que los obstáculos definan tu futuro.
También me inculcó otra lección que ha guiado mi vida de la misma manera: “Todo lo que hagas, hazlo con amor.”
Me decía que incluso si estás limpiando un inodoro, debes hacerlo con orgullo, excelencia y amor, porque tu carácter se revela en la manera en que haces las tareas más pequeñas, no solamente las más grandes.
Mirando hacia atrás, me doy cuenta de que mi vida es una prueba de ambas lecciones. Desde educadora hasta empresaria, de madre a legisladora, cada capítulo ha requerido fe, determinación y trabajo duro.
Y a través de todo ello, he tratado de nunca perder de vista la importancia de tratar a las personas con dignidad, liderar con compasión y dar lo mejor de mí en todo lo que hago.
PALO: El Mes de la Herencia Hispana se trata de celebrar de dónde venimos y a las personas que ayudaron a construir nuestras comunidades. ¿Qué significa para ti personalmente?
JCF: Como hija de inmigrantes dominicanos, el Mes de la Herencia Hispana es algo profundamente personal para mí. Es una oportunidad para honrar los sacrificios de mis padres y celebrar la resiliencia, la fe, la cultura y los valores que me inculcaron.
La historia de ellos hizo posible mi historia, y llevo sus sueños conmigo todos los días.
Para mí, este mes también es un recordatorio de que la representación importa. Cada barrera que rompemos y cada puerta que abrimos crea oportunidades para que la próxima generación sueñe más en grande y crea que pertenece allí donde se toman las decisiones.
Por eso celebro no solamente de dónde venimos, sino también la responsabilidad que tenemos de seguir ayudando a otros mientras avanzamos.
PALO: ¿Qué les dirías a las jóvenes latinas y a los jóvenes latinos que sueñan con hacer una diferencia, pero que quizás todavía no creen en sí mismos?
JCF: No permitas que nadie te convenza de que tu código postal, tu acento, tu apellido o tus circunstancias determinan tu futuro. No lo hacen.
Tu historia no es algo que debas superar; es tu superpoder.
Sé curioso, mantente humilde, trabaja duro y no esperes a que alguien te dé permiso para liderar. El mundo no necesita que te conviertas en otra persona. Necesita los talentos, la perspectiva y la voz que solamente tú puedes aportar.
Y cuando las personas miren hacia atrás y recuerden mi vida, espero que recuerden que amé profundamente, serví con dedicación y nunca olvidé de dónde vengo. Que abrí puertas, creí en las personas antes de que ellas creyeran en sí mismas y dejé cada comunidad más fuerte de como la encontré.
Si alguien mira mi trayectoria y encuentra el valor para perseguir sus propios sueños, ese será un legado que valdrá la pena dejar.
Rosa Julia Parra
Fundadora y Editora
palomagazine.com
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