Los emprendedores somos soñadores por naturaleza.
Vemos posibilidades en todas partes. Una conversación puede convertirse en idea de negocio. Un problema puede transformarse en servicio. Un pensamiento cualquiera puede sentirse como el comienzo de algo grande. Esa energÃa creativa es una razón por la que muchas personas deciden emprender.
Pero esa energÃa puede llevarnos en demasiadas direcciones. Lo he visto trabajando con emprendedores, y también lo he vivido. Un dÃa quieres lanzar un producto. Al dÃa siguiente, rehacer tu website. Luego aparece una nueva idea de marca, una oferta, un proyecto, un plan. En tu mente, todo parece posible, y una parte de ti cree que puedes construirlo todo al mismo tiempo.
Pero tarde o temprano, demasiadas ideas se convierten en ruido. Una de las lecciones más difÃciles del emprendimiento es aprender el poder de enfocarse en una sola cosa y terminarla. No porque nos falten ideas, sino porque tenemos demasiadas. Somos personas activas, emocionales y creativas, muchas veces más emocionadas por empezar que por permanecer.
Aun asÃ, hay una satisfacción distinta cuando completas algo. Hay algo poderoso en volver a eso que empezaste hace meses, o incluso hace un año, y decir: voy a terminar esto. Tal vez la vida se complicó. Tal vez la emoción bajó. Pero cuando decides regresar con disciplina, también estás regresando a ti.
Eso es volver a tu poder. Tener mil cosas por hacer puede sentirse emocionante, pero también agotador. A veces el próximo paso es escoger una cosa, dar un paso pequeño, y luego otro.
Asà es como las ideas abandonadas se vuelven reales. A veces el poder se parece al enfoque. A veces se parece a disciplina. A veces se parece a finalmente terminar eso que tu corazón nunca olvidó.
Frael Reinoso
Palaeli Studio


