Cuando llegue a trabajar en Reading me sorprendió la cantidad de Latinos que no tenían conocimiento de la cultura de sus padres ni de sus ancestros. Muchos habían nacido en los Estados Unidos y otros habían dejado sus países de origen desde muy pequeños. La mayoría apenas hablaba español y en muchos casos los padres no hablaban inglés.
Fue difícil para mi entender esa dinámica, cuando la comunicación es un elemento clave en la convivencia familiar. Cuando compartí con niños y jóvenes estos no tenían una idea de lo que era su cultura. La confusión entre su entorno familiar y la cultura dominante no les permitía desarrollar una identidad saludable. Por eso como parte de mi trabajo la educación cultural y el crear un balance entre su cultura y la mayoritaria fueron fundamentales.
El orgullo patrio y el saber de dónde venimos son claves para navegar mejor en una nueva cultura. Aprendemos a apreciar y respetar sin perder nuestra identidad. Las escuelas carecen de currículos culturales. Por eso la importancia de programas comunitarios que llenen ese vacío. Para mí el amor a la patria y el honrar a los ancestros son valores fundamentales en el desarrollo de los seres humanos. Cada uno de nosotros es lo que es gracias a esos que fueron responsables de forjar el camino para nosotros continuarlo.
Yo digo como el poeta Juan A. Corretjer “yo sería Borincana, aunque naciera en la luna”. No hay mejor sensación que el orgullo patrio cuando se navega por mares y rumbos diferentes. Feliz mes de la Hispanidad.
Maria M. Garcia, BA, MA







