El COVID-19 nos ha hecho reexaminar las prioridades y buscar actividades verdaderamente significativas. Algunos de nosotros hemos descubierto que tocar la música puede ser muy significativo para nuestros hijos, nuestros padres ancianos, nosotros mismos y nuestra comunidad.
Sabemos que, si nuestros hijos tocan la música, tienen un mayor crecimiento cerebral, habilidades de idioma, en la matemática, memoria, atención, concentración, coordinación mecánica, disciplina, responsabilidad, autoestima y habilidades sociales. También hemos visto que, cuando nuestros padres ancianos tocan la música, tienen mejor tiempo de reacción y memoria, disminución de la demencia, estrés, presión arterial y frecuencia cardíaca. Tienen más y mejores conexiones sociales. Personas de 20 a 50 años están descubriendo que, al igual que nuestros hijos y padres, necesitamos desesperadamente los beneficios de tocar la música.
Equilibrar situaciones de trabajo cambiadas con las necesidades de los niños que no asisten a la escuela, y las preocupaciones por los padres ancianos, desesperadamente necesitamos reducir el estrés, mejorar el estado de ánimo, reducir la presión arterial, enfocar mejor y conectar con otros. Tocar la música sin otros satisface las primeras cuatro de estas necesidades; tocar la música con otros construye conexiones. Tocar la música en casa fortalece las conexiones en nuestras familias. En reuniones pequeñas y socialmente distanciadas hace lo mismo en nuestra comunidad.
La pandemia destaca la importancia de actividades como tocar la música y, porque cerró tantas cosas, ha abierto espacio en nuestras vidas para comenzar empeños que antes no parecían posibles. Tal vez tocar la música esté lo que buscamos.
Paula Taylor
Meadowood Music


